El valor de las ideas en una startup

17/12/2018 9:37:00

El valor de las ideas en una Startup

Hasta hace pocos años, la única forma de crear una empresa pasaba por efectuar una sustancial inversión inicial, con la que poder acceder a la tecnología y materias primas necesarias para poder iniciar la producción.

En este escenario, lo más común era que un emprendedor se presentase ante los posibles inversores simplemente con una idea o proyecto plasmado en un papel. Y todos sabemos que el papel es muy sufrido, el pobre lo aguanta todo.

De esta forma, los Business Angels debían, en muchas ocasiones, tomar sus decisiones de inversión "sobre plano", ya que el capital que ellos debían aportar se destinaría, precisamente, a sufragar los costes que permitirían al emprendedor comenzar a ejecutar su idea de negocio.

Sin embargo, una de las características más identificativas del periodo económico en el que nos encontramos, viene dada por el hecho de que la tecnología permite reducir drásticamente los costes de creación de una empresa; tecnología que, a su vez, cada vez es más asequible para los emprendedores.

Y es que, actualmente, prácticamente todo el mundo puede tener acceso a una buena conexión a Internet y a un buen equipo informático, ya sean propios o, por ejemplo, utilizando los recursos de una incubadora de startups. Y es ese acceso a la red el que permite a un emprendedor tener a su disposición un gran número de recursos y herramientas a un coste muy bajo, o incluso gratuito, para poder comenzar a ejecutar su idea o proyecto.

Además, este acceso a Internet, unido a la globalización de la economía, permiten al emprendedor adquirir materias primas en cualquier parte del mundo (tanto físicas como de servicios profesionales), a un precio cada vez más competitivo.

En este panorama que acabamos de describir, la situación de los Business Angels se ha visto sustancialmente modificada. Y es que, la mayoría de los emprendedores que se dirigen a ellos en busca de inversión ya no lo hacen con una idea o proyecto plasmado en un papel, sino que, gracias a una pequeña aportación de capital previa por parte del propio emprendedor o de las famosas “3 F’s” (Friends, Family & Fools), son capaces de presentar, ante el Business Angel, un prototipo del producto, una versión beta del mismo o incluso mostrar los primeros ingresos por ventas.

Por lo tanto, cada vez es más común que el capital del Business Angel no se destine a permitir que el emprendedor pueda empezar a ejecutar su idea o proyecto (lo cual era lo más habitual hasta hace poco), sino que sirva para dar un empujón definitivo a esa ejecución que ya ha comenzado el emprendedor (por ejemplo, para campañas de marketing o contratación de personal para áreas específicas), permitiendo de esta forma alcanzar o acelerar la consecución de la escalabilidad o crecimiento exponencial característicos de las startups. En virtud de todo lo acabado de exponer, parece evidente que cuando un Business Angel analiza una oportunidad de inversión en una startup, el valor de la idea o proyecto debe modularse, necesariamente, con la forma en la que el emprendedor ha ejecutado (o ha empezado a ejecutar), su idea de negocio.

En este sentido, consideramos enormemente ilustrativa la siguiente tabla:


A efectos didácticos del presente artículo, consideraremos que el valor potencial de una startup se obtiene multiplicando la columna de la izquierda por la de la derecha.
De esta forma, podemos observar cómo una idea regular con una gran ejecución puede llevar a una valoración de la startup de 5 millones de euros. Sin embargo, una idea brillante mal ejecutada apenas valdría 20.000 €.

Animamos al lector a hacer todas las combinaciones posibles que permite la anterior tabla, ya que estamos seguros de que obtendrá resultados más que interesantes.

Ya para acabar, la conclusión final que deseamos reforzar es la de que, en un entorno como el actual, donde la tecnología ha reducido drásticamente los costes iniciales de un gran número de modelo de negocio, un Business Angel no debería tomar su decisión de inversión en una startup en base a una idea o proyecto escrito en un papel, sino que debería prestar mucha importancia a la forma en la que el emprendedor está ejecutando dicha idea, puesto que las ideas, por sí solas, incluso las más brillantes, apenas tienen valor, a no ser que vengan acompañadas por una buena ejecución por parte del emprendedor.



Pablo Cusí Sierra
CEO de CUSIERRA INVERSIONES


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